Pocas veces en la historia de la democracia moderna el cuerpo social es testigo de una estafa política evidenciada en cada clip de archivo reciente. No importa el tamaño de la mentira ni el costo social de esta, porque funciona como cuña y espejo para no “volver” a gestiones desastrosas, igual de estafadoras.
No importa la quintuplicada suba de tarifas en servicios pésimos y deteriorados, ni siquiera el mismo archivo de Javier Milei que evidencia la estafa estatal y un puñado de empresarios y tiburones del saqueo, por que la mentira y la verdad no son elementos necesarios para sostener un gobierno que finge demencia en su narrativa. Tanto en las promesas de cada trabajador cobrando en dólares para caminar y comprar en un AppStore de la esquina del barrio, hasta la lucha contra la casta política y su corrupción enquistada, Milei como un buen parásito, necesita de un “huésped” para sobrevivir dentro de su organismo y consumir cada nutriente en silencio hasta enfermarlo hasta la muerte. Quizás allí podamos comenzar a entender la lógica de este organismo con peluca alojado bien adentro del cuerpo.

