Argentina le ganó 3 a 2 a Egipto y lo hicimos de nuevo.
Cuando parecía que nos volvíamos a casa se activaron las cábalas y esta Scaloneta que bajo la peor de las presiones supo dar vuelta un partido que venía perdiendo dos puntos abajo.
Nos volvimos a ilusionar y no es para menos. Siempre sufriendo, siempre con el corazón en la boca esperando el milagro de la Pulga que armó el equipo en el área y consiguió esos tres goles que necesitábamos.
La selección es esta pasión que no se pude explicar. Ese equipo que nos sigue dando alegrías y felicidad. Con cuerpo y alma hoy este pueblo festeja con el grito en la garganta.

