Antes del partido contra Inglaterra el gobierno argentino en conjunto con los yanquis y el gobierno inglés armaron un protocolo que prohibía cualquier tipo de simbología a favor de Malvinas en la cancha.
A pesar de que Scaloni dijo que se trataba solo de “un partido de fútbol” ayer se vivió una verdadera locura en nuestro país porque sin dudas el fútbol es político y enfrentar a los ingleses era también remover todo el dolor que tenemos. “Robarle un gol al ladrón” fue el deseo cumplido de millones menos de nuestro presidente que, fiel a su cipayismo salió a atacar a la Scaloneta tratándola de berreta y maleducada por no chuparle las medias al imperio inglés.
“Los jugadores no son parte de la diplomacia. Es un actuar imprudente. Afortunadamente, esas frases impertinentes corresponden a personas intranscendentesque nadie les da importancia”, dijo el tipo con menos sangre argentina que existe en nuestra tierra.
Las Malvinas son argentinas y eso es una reivindicación, no una “frase desafortunada” como Milei dice.
Por los pibes de Malvinas este país no se merece que nos gobiernen con este odio y desprecio.

