En las malas mucho más

Antes que ninguna otra palabra,GRACIAS.
Por cada segundo transpirado.

Por  Zuleika Esnal
Por cada gol que nos hizo olvidar el hambre y la tristeza, aunque fuera por un rato.
Y un rato, para quienes muchas veces comemos día por medio a fin de mes, muchachos, créanme que es un milagro.
Gracias por recordarnos que tenemos derecho a la alegría y empujarnos a ejercerlo.
Gracias porque la última de Leo, fue impecable de principio a fin.
Porque mientras escucho de fondo un relator diciendo “Argentina no pudo” yo, que de fútbol no cazo una, igual sé que está diciendo una barbaridad.
Claro que pudo, salame.
Pudo darnos a todos (y me incluyo) quienes en algún momento antes del partido contra Inglaterra pensamos que no se jugaban diciendo las cosas como son, una lección enorme colando ese trapo que dio la vuelta al mundo recordándole al planeta que no se llaman Falklands.
Son Malvinas.
Y Argentinas para siempre.
Siguen los tilingos por televisión: “Argentina no estuvo a la altura”.
Dejate de joder.
Argentina tuvo el mejor jugador del mundo a punto de cumplir 40 bailando veinteañeros durante todo el campeonato.
Muchachos, yo sé que ya les pedimos mucho.
Pero humildemente, les ruego un último favor:
No escuchen a los resentidos de siempre.
No escuchen la tele.
Escuchen la calle.
La posta está ahí.
El pueblo, cagado de hambre, triste, como quieran, los va a recibir igual que en el 86.
Y sobre todo, igual que en el 90.
Nosotros, los que no hablamos boludeces por televisión, estamos agradecidos para siempre.

Editorial Sudestada