Chetos y chotos

Andres Groppa es empresario y segun él, goza de 50 franquicias en Argentina de ropa deportiva. Su clasismo berreta le otorga la “capacidad” de clasificar marcas “chetas” y “no chetas”, y de identificar a los “negros” que canibalizan a la marca de las tres tiras. Asi son los héroes de Milei: Transpiran racismo, escupen clasismo, odian al laburante, desprecian al otro. Y hasta en sus redes sociales lo grafican. Se autoperciben como los rubios de traje, los chetos de valija y corbata que sostienen con mucho esfuerzo al resto, a los trabajadores, a los morochos, a los que caminan la calle.

Por Editorial Sudestada

Estos parasitos del esfuerzo ajeno son una síntesis de la argentina de las ultimas decadas. Los empresarios, los gerentes, los prolijos muñecos de la City porteña, los especuladores de la timba, los señores de la explotación y los negociados con el Estado, los grandes evasores, los ganadores de cada devaluación, los amigos del poder. Esos sostienen el país de los “negros”. Y esos “negros” somos todos y todas. Los que trabajan, los que producen de verdad, los que viajan cada mañana en trenes y colectivos atestados, los que se la rebuscan para conseguir un plato de comida para sus hijos cada noche, los que se juegan la vida de verdad en oficios complicados, los que la pelean y no bajan los brazos.

Asi es este “Andy”, amigo del filonazi Beltran Briones. Militantes de la meritocracia, la post verdad, las frases de autoayuda y las consignas tomadas del evangelismo. Y que al mismo tiempo, aplauden las políticas del hambre, el desempleo, el endeudamiento que se sostienen con represión, y con un presidente a la altura de los chetos y chotos.