“Nadie dice mi nombre”: el último libro de Soledad Ferrari

Hay violencias que necesitan del silencio para sobrevivir. Y hay poderes capaces de comprarlo. En Nadie dice mi nombre, la periodista y escritora Soledad Ferrari cruza investigación, teatro y ficción para iluminar una trama que durante años creció a la vista de todos: la de una organización que, bajo la promesa de la evolución espiritual, habría convertido los cuerpos, los afectos y la vulnerabilidad de sus integrantes en mercancía. Publicada por Big Stories, la obra está inspirada en el vínculo entre Carlos Pedro Blaquier, quien fuera dueño del Ingenio Ledesma, y una joven atrapada desde la adolescencia en la Escuela Argentina de Yoga. La institución fue investigada judicialmente por delitos vinculados con la explotación sexual, la reducción a la servidumbre, el lavado de activos, el ejercicio ilegal de la medicina y la usurpación de bienes, entre otras acusaciones, dice la descripción del libro de Soledad Ferrari. En diálogo con Sudestada, pudimos conversar con la autora de este libro que pone en evidencia lo que mucho tiempo estuvo oculto.

Por Natalia Bericat

¿Qué vínculo tiene este nuevo proyecto con tu publicación sobre Las Blaquier? 

Este libro, Nadie dice mi nombre, es una obra de teatro inspirada en el 1º capítulo de Las Blaquier, donde yo narro el vínculo de Carlos Pedro Blaquier, quien fuera el dueño del ingenio Ledesma, con la Escuela argentina del yoga, que es una de las redes de trata más grandes del país. Y acá, basándome en hechos reales obtenidos a partir de los expedientes y mis fuentes, reconstruí la relación de Blaquier con una de las alumnas de la Escuela argentina de yoga, y, a partir de esos datos, muy jugosos. Ficcioné y agregué cosas en la vida real que realmente existieron, pero es una ficción. Ese es el vínculo que tiene. Hay muchas cosas que son como se relatan. Obviamente, todo lo lo pertinente a la implicancia de Blaquier con la última dictadura militar argentina, a los delitos que se le imputan a la Escuela argentina de yoga, a sus integrantes que han estado detenidos y ahora están libres. En este momento están procesados, embargados y esperan un juicio oral y público.

En este libro se entrecruzan varios géneros: el teatro, la investigación periodística. ¿Cómo fue conjugar esos lenguajes?

La verdad que fueron un par de años de mucho trabajo de investigación, de trabajo con dramaturgos para encontrar el tono. Yo estudio teatro hace muchos años y me he perfeccionado en las diferentes disciplinas del teatro. Esta es mi segunda obra de teatro que escribo, es la primera que publico. Me parece un lenguaje muy interesante, muy dinámico, muy visual y es algo que quería hacer hace mucho tiempo. Y, como los personajes son tan ricos en cuanto a la psicología de cada uno de ellos, a sus historias, no me quería perder la oportunidad de poder darles el espacio a cada uno de estos personajes.

Obviamente que la Colorada, Carlos Pedro y la secretaria tienen un gran protagonismo. sobre todo, obviamente. Cada personaje me parece que es indispensable para contar esta historia. La investigación que hice fue realmente muy exhaustiva para Las Blaquier. Me sobró mucho material. Incluso luego del cierre del libro me seguía llegando información. Entonces, a partir de esos datos que me fueron llegando, como por ejemplo que Blaquier estaba enamorado, que perseguía a la dueña de Terrabucci: había contratado un detective para seguirla, porque ella lo rechazaba y para él era inadmisible. Él pensaba que era lesbiana y que por eso lo rechazaba. A partir de todas esas cosas que cuento en el libro, pensé que sería bueno mezclar esos géneros para ponernos al servicio del lector.

Hay algo sobre la identidad en el nombre ¿Cómo surgió? ¿Cómo fuiste tejiendo la ficción con los hechos reales? 

A la colorada, le dicen la colorada en la escuela argentina de yoga, Él le dice así, no la llama por su nombre, siempre es la colorada. Además no es su color de pelo porque está teñida. Fue cosa de dibujar las identidades que tienen los grupos coercitivos, como lo es la Escuela argentina de yoga. Ella era una chica explotada sexualmente desde muy chica. Carlos Pedro la trataba también como un objeto. 

Por eso el nombre, el tema de la identidad, que también está muy presente en Carlos Pedro con el tema de la dictadura. Todas las víctimas de la Escuela argentina de yoga, ya sea las mujeres explotadas, como las familias que han perdido absolutamente todo ahí adentro, perdieron desde sus bienes hasta su identidad.

 ¿Y cómo fui tejiendo la ficción con los hechos reales? Creo que fue al revés. A partir de los hechos reales, fui ficcionando, porque tengo una especie de obsesión, me parece, con esta gente, con esta historia que me parece fascinante. Todos me parecen tan perversos, tan maquiavélicos. Todo es tan terrorífico, y lo peor de todo, que toda esta gente está libre, que las mujeres que fueron explotadas, a pesar de decir que no lo fueron y de haber hecho demandas incluso en mi contra, son víctimas. Entrar en la psiquis de alguna de estas mujeres, me parecía fascinante. En el libro hablo de cuatro de ellas. A partir de cosas que yo sé y que investigué fui construyendo estos mundos.

Un nuevo material nos modifica como escritores, periodistas pero también como mujeres. ¿En qué te movilizó este libro? 

Me movilizó muchísimo, la verdad. Yo quería hacer algo más con todo el material que tenía de Las Blaquier y quería contar esta historia. Estas mujeres que yo en el libro narro como víctimas y ellas no lo reconocen. Me pongo en una posición muy compleja para comprenderlas, como dramaturga. Me veo muy afectada en la realidad de mi vida, por eso les cambié los nombres. Estas mujeres, las de la Escuela argentina de yoga, me están demandando (son 10). , Y yo sigo escribiendo sobre lo que yo imagino que pasaron. 

La verdad que me moviliza un montón. Creo que es una historia que muchísima gente desconoce. La escuela argentina de yoga sigue haciendo mucho daño. A lo largo de 30 años, han cooptado familias, se han quedado con bienes, han separado familias, han prostituido mujeres, las han dopado. Yo cuento cómo a la Colorada la internaron durante un año para hacer una cura de sueño. La dejaron realmente hecha una planta. Es realmente aterrador todo lo que esta gente hace en alianza con políticos. 

Hay muchas personas que protegen a esta gente. Hasta el juez, en su momento, uno de los jueces que tuvo la causa al principio, Bergés, terminó renunciando. Imaginate el poder que manejan. El líder fue diagnosticado como psicópata y lo peor de todo es que tenía muchísima gente, muchísimos seguidores, gente de clase media, clase media alta, inclusive militares, y el tipo sigue libre. 

Es un libro que a mí me interpela muchísimo. Estamos en juicio, pero, sinceramente, no es algo que me preocupe. A mí me interesa hacer justicia, que la gente sepa del daño que causa una red coercitiva que explota mujeres, que ha ejercido de manera ilegal la medicina, que lava dinero. Hay mil historias y muchísimos delitos que se están investigando.

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