El video de Román Riquelme justificando la vuelta de Sebastián Villa es clarísimo. Las diferentes causas por violencia de género en las que estuvo involucrado determinaron la culpabilidad de Villa pero, por diferentes motivos y sobre todo uno que radica en el retiro de la denuncia por parte de una de las víctimas por estar viviendo un infierno, hicieron que el jugador quede impune de la justicia y se cerrara la causa.
El “pobre tipo”, como es descripto en este video, que tenía que interrumpir los partidos para ir a declarar a la justicia, parece que “merece una segunda oportunidad”. No solamente se vuelve a poner al abusador como una víctima, sino que no se tiene en cuenta lo que hizo. Sebastián Villa violentó física y sexualmente a mujeres, a sus propias parejas, en varias oportunidades y esto fue comprobado en cada una de las ausencias en las que estuvo.
“Yo no soy el técnico”, dice Román y además cuestiona porque al club de Mendoza no le cuestionaron nada y a él sí. Miles de hinchas de boca están en contra de esta decisión que es una vergüenza no solo para el club sino para todo el fútbol argentino. Que Villa no esté condenado no significa que sea inocente. Lo mismo decían de Darthés y ahí lo tienen condenado.
A los abusadores no se los defiende.

