Otro femicidio que se pudo haber evitado. Rocío Belén Gómez, tenía 27 años y fue apuñalada por el progenitor de su hija de 2 años en su casa.
Maximiliano Braudaco es el nombre del femicida responsable de esta muerte y de dejar a tres infancias sin su madre. El asesino tenía una condena condicional por violencia de género.
Cuando nos dicen que nos van a matar no es una amenaza, es una promesa que cumplen. En muchas causas los femicidas tienen denuncias por violencia de género anteriores. Solo están esperando el momento y, en este caso, fue mientras estaba cumpliendo una condena en su casa. “Apuñalé a Rocío” confesó luego de darse a la fuga y ser encontrado por la policía.
Esta es la realidad que atraviesa a las mujeres mientras el gobierno nos sigue negando y además quiere quitar la figura de femicidio. Esa impunidad le permitiría a los culpables estar libres en la calle mientras estamos en peligro. Nos están matando todos los días. Nos queremos vivas. Solo eso pedimos.

