En la cloaca de la historia

Hace cuatro años moría con el silencio que se llevó a la tumba.
Los nombres que no dio.
La información vital para que cientos de Madres, pudieran por fin, enterrar a quienes buscaron toda la vida.

Por Zuleika Esnal
Se fue sabiendo dónde está Julio López.
Se fue apretando el papelito con su nombre.
Se fue dándose el lujo de asesinarle hasta el perro a la médica maravillosa y valiente que declaró que no había motivos para que pasara la condena en su casa.
Se fue el tipo que tuvo a su cargo 21 centros clandestinos de detención. “Y a mucha honra”, dijo una vez.
Se fue el responsable de “La noche de los lápices” . La noche en que tembló la Plata, se llevaron pibes, se escucharon gritos y no salió nadie. “Para que aprendan los zurditos Y que escarmienten los que queden”.
Se fue la mano de derecha de Ramón Camps.
El cabecilla de una banda de violadores psicópatas de mierda con la sangre fría, el gatillo fácil, la pija dura y lista para violar pibitas vendadas, maniatadas, con la vagina picaneada, embarazadas a veces andá a saber de quién después de tantos.
Se fue el tipo que dijo ante los jueces que no sabemos nada. Que ignoramos la naturaleza del asunto.
Que sus derechos fueron cercenados.
Que no podía soportar tanta injusticia.
Que la patria. Que el honor. Que fue un enfrentamiento. Que fue defensa propia. Que eran montoneros, que estaban armados.
Que la beba? Clara Anahí? La nieta de Chicha? No….murió pobrecita.
Pobrecita que vive y no sabe quien es gracias a vos. Pobrecita la madre de esa beba, muriendo acribillada, y tantas otras pariendo en cautiverio, entre el semen y el meo de tus hombres.
Pobres los fusilados, los tirados al mar, las víctimas de tu escuela francesa, la que usaban en Argelia.
Celebro que haya muerto solo y en una cárcel común.
Celebro la gente en la calle impidiendo la domiciliaria.
Celebro la Memoria de mi pueblo.
La Justicia que seguimos buscando.
La Verdad que nos enseñaron las Madres.
Celebro que el país del no me acuerdo sea ejemplo de Memoria para el mundo.

Editorial Sudestada