Justicia por Iara

“Yo lo único que quiero decir es que nos falta una piba de 16 años que apareció descuartizada y todavía no hay justicia. No hay respuestas de qué hicieron con mi hija. Queremos que paguen los que hicieron semejante daño”.

Por Zuleika Esnal
Mariela, mamá de Iara Nardelli, desparecida en Mar del Plata en 2023.
Según la justicia, se suicidó y se la comieron los perros. Los supuestos restos aparecieron unos días después esqueletizados. No hace falta ser forense para saber que se necesita mucho tiempo para que de un cuerpo queden solo los huesos.
Según la justicia, Iara se llevó un blíster de medicación a un descampado, una botella de vodka y hojas de afeitar. Todo prolijamente ubicado al lado de un cráneo que no tiene muelas del juicio cuando Iara sí tenía.
A lo mejor pretenden que la madre crea que se las arrancó después de muerta. Los dientes tampoco se parecen a los de Iara que desapareció estando internada en ALDEAS INFANTILES, institucionalizada después de un intento de suicidio. La jueza SILVINA LAZCANO decidió que la madre no estaba apta para criarla. Que la hija intentó matarse porque ella no la quería.
Nadie habló del intento de violación por parte del tío paterno.
Siempre la madre.
Al momento de desaparecer, Iara tenía salidas transitorias. Escuché el ultimo audio a su mamá: “Mamá quiero estar en casa, quedarme con vos”.
Nadie avisó a la madre que Iara no volvió de la escuela. Que no fue al curso de peluquería.
La fiscal FLORENCIA SALAS impidió a Mariela reconocer el cuerpo: “cuando aceptes que tu hija se mató te dejo ver el cuerpo y te doy sus cosas”.
La autopsia dice que se mató el 7 de julio de 2022 a las 22. Un cráneo aparece tres días después en una escena asquerosamente montada. A la madre se lo muestran por fotos porque según la fiscal “Te puede hacer mal”. La causa se caratula como “Averiguación de causal de muerte”. Fue archivada dos veces. O sea, la fiscal dice que se suicidó pero no caratula como suicidio porque no hay pruebas.
Digo yo que no tienen vergüenza.
Que Iara no es la primera piba que desaparece de ALDEAS INFANTILES.

Editorial Sudestada