Patricia Lazzeri: historia de una desaparecida

El 19 de septiembre de 1976, entre la 1.30 y las 2.00 de la madrugada, un grupo de personas fuertemente armadas y vestidas de civil secuestraron a Patricia Lazzeri, una joven de Cnel. Vidal que estudiaba en la ciudad de Mar del Plata. A 50 años del último golpe militar, seguimos luchando por más Memoria, Verdad y Justicia.

Entrevista a Gloria León por Juan Martín Romero

PATO ME SALVÓ LA VIDA
Yo la conocí en 1976, creo que fue abril o mayo del 76, cuando fui a vivir a un departamento. Éramos cuatro compañeras, militantes de la Juventud Universitaria Peronista. Ella era Pato, “Lilianita”, “La Tana” y yo “Core”. No dábamos a conocer nuestros nombres verdaderos, pero ya sabíamos que el nombre de la Tana era Liliana, se había filtrado. Pato era de Vidal, Yo de Dolores, habré dicho Necochea o cualquier otro lado, y las otras dos chicas de Mar del Plata.

LA FACULTAD
Pato estudiaba Ciencias Económicas en La Provincial, La Tana Económicas también, Lilianita Turismo, y yo Derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad Católica de Mar de Plata, que en esa época era privada.
Es muy sangrienta la historia de la Universidad Nacional de Mar de Plata. Hoy, el Aula Magna se llama Coca Maggi.

LA CASA DE BERNARDINA
La dueña de la casa dónde vivíamos se llamaba Bernardina. Era italiana, Directora del Colegio Nueva Pompeya ahí en Libertad y Funes. Alquilábamos un departamento en su casa, en el primer piso, habitaciones y cocina, y lo compartíamos con otras dos chicas que no conocíamos, y tampoco se conocían entre ellas. Estudiaban Ciencias Económicas.


LA REPRESIÓN
Ya a partir de marzo, pero sobre todo en abril y mayo del 76 la represión acá fue tremenda.
Teníamos normas de seguridad muy estrictas. Por ejemplo en invierno, después de las 6 de la tarde, no podíamos circular más. Se suspendía cualquier tipo de actividad. Los que militábamos en la JUP ya casi no íbamos a la Facultad. No podíamos entrar porque la CNU (Concentración Nacional Universitaria) nos tenía re marcados.

EL PRIMER JUICIO EN MAR DEL PLATA
Una vez que se voltea el sistema de impunidad de Leyes de obediencia debida y punto final, en el 2005 se abre la primera causa en Mar del Plata. La base naval con el caso de mis compañeras y de la familia Burg. Había tres imputados nada más y a partir de ahí se fueron abriendo todas las otras causas. Yo intervengo en la causa como abogada y ahí tomo conocimiento de los nombres reales, que Patricia era de Vidal, y las otras chicas eran de acá.

LA VENTANA
Yo estaba en pareja con El negro, que después fue mi marido. Había dicho que me casaba y me iba a vivir al sur. Venía preparando el terreno para irme, sobre todo por las otras dos chicas que no sabían nada de nuestra actividad política.
Y ese día… busca la fecha en la causa.
El 19 de septiembre, con El negro decidimos irnos a vivir juntos. Me encontré con La Pato, Patricia, y le conté. Y ella me dijo: “las chicas te quieren hacer una despedida”.
En esa época, vos quedabas a tal hora en tal lugar y tenías que ir, si no ibas era porque te había pasado algo. Ya no tenía tiempo de avisarle al Negro y me fui.
Pero quedamos que volvía al otro día, el sábado, a una hora. Y volví.
Teníamos una señal en las ventanas de las habitaciones, en el primer piso, si no estaban de tal manera significaba que había pasado algo.
Me acuerdo que miré y lo vi raro, era NI, y me llamó la atención que había tres o cuatro personas sentadas en la vereda, en sillas, y me miraban. ¡Cómo me miraban!
Era una tarde soleada y fresca, muy soleada pero con viento, viste esos septiembres de acá de Mar del Plata ventosos.
Yo pasé, ¡buenas tardes!
Entré al pasillo, abrí la puerta, vino Bernardina, me habla y se larga a llorar fuerte. Hablaba en italiano, no le entendía nada. La calmé.
“Se llevaron a las chicas”. Esa madrugada, el ejército, la marina, secuestró a mis tres compañeras y a las otras dos chicas. Tenían el dato de que éramos 4 militantes y 2 que no tenían nada que ver.
Una cama estaba sin abrir. Bernardina empezó a hablar claro y contó todo. Recorrieron todos los departamentos, los otros techos, hicieron un desastre, por eso la gente todavía estaba conversando, convulsionada. Por eso cuando aparecí me miraban así “¿qué hacés acá?”
Todavía me acuerdo la sensación. Han pasado tantos años … casi 50 años, pero dije “chau”, me empecé a despedir del mundo. Me están esperando.
Quise subir, pero me dijo “no”.
“Destrozaron el departamento, buscaban armas”
Siempre buscaban armas, era el pretexto. Bernardina me hizo salir por la otra puerta. Me dijo que me ponga en contacto con mi familia, y empecé a llorar.
“No vayas para Libertad” La casa está en Don Bosco al 900, casi Maipú, siempre me acuerdo esa sensación de salir así. Fui para Ituzaingó y tomé el colectivo.

Si Pato hubiese cantado yo caía
Obviamente le preguntaron por mí. Faltaba una. Después supe que el día anterior había caído otra casa. Ahí estaba otra compañera que estuvo unos meses viviendo con nosotras, venía de Bahía Blanca. Yo siempre deduje que tal vez ella dio la dirección de la calle Don Bosco. Creo que está desaparecida. El tema es que nunca supe el nombre. El caso de ella se tendría que haber tratado acá en Mar del Plata., pero no se trató. No hubo juicio.
Es uno de los casos, y vamos a ver cientos de casos de personas que están desaparecidas, pero nadie hizo la denuncia.

El número: son 30.000
Por eso cuando hablan del número; sí, es absolutamente relativo y probablemente sean muchos más. A lo largo de todos estos años, a partir de la difusión del juicio por la verdad primero y, después de las causas penales, mucha gente hizo la denuncia, y seguimos con juicios. Mañana hay una audiencia acá en el tribunal oral, todavía hay instrucciones. Todavía hay varios casos más, pero porque se han ido presentando en 2015, 2016.

El plan sistemático
Hay personas que estuvieron secuestradas tres o cuatro días. Lo he hablado con colegas y compañeros. Esos casos explican y justifican realmente el plan sistemático de exterminio que no estaba destinado exclusivamente, como dicen, a los guerrilleros, si no que fue dirigido a todo aquel que pudiera pensar o que pudiera representar según ellos un peligro. No exterminaron, pero si eliminaron de alguna manera socialmente. Y llegaron a toda la sociedad, sino no se explica lo que está pasando ahora.

Hilo conductor
Hay un hilo conductor clarísimo entre aquello. Hicieron el trabajo sucio. El plan económico es exactamente el mismo; y bueno, les ha llevado casi 50 años, pero lo están haciendo ahora.

Mar del Plata, 1975
El 75 en Mar del Plata fue muy violento.

Silvia Filler
Tenía 18 años y estaba estudiando el primer año de Arquitectura.
En una asamblea estudiantil, el 6 de diciembre de 1971, la CNU la asesinó.
Los días siguientes las marchas fueron multitudinarias.

Coca Maggi
María del Carmen Maggi.
Profesora de Filosofía y Letras
Decana de la Facultad de Humanidades.
El 9 de mayo de 1975 a las 2.30 de la madrugada un comando de la CNU la secuestró.
El 23 de marzo del 76 fue hallado su cuerpo sin vida en las proximidades de la Laguna de Mar Chiquita.

Monseñor Piroño
Eduardo Piroño
Era el rector de la Universidad Católica de Mar del Plata. Estaba amenazado de muerte por la CNU en el 75.
Gloria: Pablo VI, que era el Papa, se lo lleva a Roma porque lo mataban.

Protección
Por seguridad, no sabíamos nuestros nombres reales. A Bernardina la fuimos verseando, que mañana, que después, y nunca mostramos los documentos. Tratábamos de no dar datos, lo teníamos muy inculcado. No había que saber, y si sabíamos, no había que recordar, por seguridad propia y como defensa. Y eso deja secuelas: es el día de hoy que tengo una terrible dificultad para recordarlo.

PATO
Era graciosa, era MUY graciosa. Tenía cada salida…
Quería mucho a la madre, se llevaban muy bien. Hablábamos de construir el hombre nuevo, como planteaba el Che, en nuestro caso la mujer nueva.
Pero un poco nos preocupaba la delgadez… (risas) eso siempre estuvo.
No estaba en pareja. La que estaba en pareja, y con un compañero, era Liliana, La Tana.
Liliana Iorio: la Tana
Liliana Retegui: Lilianita
Y yo: Cora, pero me decían Core por los ojos (coreana)
No éramos muy inventivas con los sobrenombres.

Militábamos en la Juventud Universitaria Peronista.
Siempre lo aclaro, lo aclaré en el juicio, porque ahora es todo montoneros.
No, Montoneros era si estabas en la orga.
Nosotras estábamos en una agrupación de base del movimiento político y militar montonero.
La Juventud Universitaria Peronista, la Juventud Trabajadora Peronista, la UES, la JP, Juventud Peronista. Éramos agrupaciones de base, estábamos en los territorios. Éramos militantes.
Para entrar a la orga tenías que ser aspirante, y después oficial, y tenías que tener manejo de armas, era una preparación más militar.

Me dijeron “andá que hay tres compañeras”. Así la conocí. Cuando llegué ellas ya estaban.

Pato era peronista, y no decía que era atea.
Militábamos en la universidad, pero en ámbitos distintos. Yo tenía un grupo y ellas otro.
No hacíamos actividades juntas, y estaba todo cortado.
La represión: Ya no íbamos a las Facultades, no podíamos pisar por los fachos que había. Nadie sabía si estábamos cantadas. Te paraban en cualquier lado a pedir documentos. Si subías a un colectivo por ahí lo paraban los milicos.

Pero a pesar de todo, a pesar del contexto, cuando estábamos en el departamento éramos estudiantes y nos divertíamos. Teníamos 20 años. Estábamos buscando trabajo. Habíamos intentado en el pescado, pero no conseguimos.

Recuerdo que Pato me contó una caminata que hizo de Mar Chiquita a Villa Gesell,
con un grupo de amigos, que pasaron una noche, acamparon, que le costó. pero llegaron. Pasaron por el Faro Querandí. Le encantó.

¿Música? Veníamos del rock… pero… música de pequeño burgués… (risas)
Había que construir la mujer nueva.

Libros. A Pato le gustaban las novelas. Había leído Corín Tellado que escribía novelas rosas. Yo la jodía con eso. ¿Cómo vas a leer Corín Tellado?
Y nos reíamos.
Yo, por ejemplo, doné una pila así (muchas) de la Revista Pelo.
Me acuerdo y me arrepiento. La compraba todos los meses desde el año 70.
¡Los Posters!

No recibíamos visitas, no podíamos. A la casa solo entró una chica que estaba muy mal, tenía una bebé recién nacida.


El Panda y el Pájaro
El Centro Clandestino de Detención La cueva estaba en la Base aérea militar, ruta 2 km 400. El jefe era Fernando Cativa Tolosa, teniente.
El 8 de octubre del 76 el Panda y el Pájaro lo mataron.
Fue en la parrilla de Jara y Rivadavia. Tolosa tenía el dato, entró a cazarlos y se tirotearon.
El Panda, Ignacio Suárez, era novio de La Tana. Cuando a ella la secuestraron pasó a la clandestinidad total.
Y el Pájaro era el compañero de la chica que entró a la casa con la bebé. “No me acuerdo como la hicimos pasar, pero estuvo unos días.”
En el tiroteo al Pájaro lo hirieron.
Jorge Toledo lo ayudó, hoy está desaparecido.
Y el médico Trejo Vallejo también lo ayudó, hoy está desaparecido también.
La bebé recién nacida se llama Victoria. Hoy es de HIJOS. Sus padres están desaparecidos. La rescataron sus abuelos.

La causa
Gloria está en su escritorio, su lugar de trabajo. Su estudio jurídico. Se para, abre un mueble con puertas de vidrio y empieza a buscar.
Todo esto son víctimas.
La causa original era 44-47.

La base naval
Fue el primer caso que tomamos. Yo representaba a la familia de Iorio, la Tana, y Retegui, Lilianita, y a su vez era testigo. Hablé con el Tribunal y declaré primero. Después declaró Bernardina Bachidú, la dueña de la casa. También declaró Eduardo Britos. Él fue secuestrado y torturado. A las dos chicas que no militaban las largaron a los diez días. A ellas no las torturaron, eso nos contaron.
Me contacté con ellas en el 2003. Hice laburo de inteligencia. Tenía 4 o 5 teléfonos de una. Llamé al primero, y dije “Hola, ¿qué tal? Y era ella. Me quedé en silencio. “Soy Gloria” y le expliqué quién era y de dónde nos conocíamos. Y ahí silencio del otro lado…
No conocía mi nombre, y pensaba que estaba muerta.
Me dijo que su familia no sabía nada de esto. Vivía en Mar del Plata y quedamos en encontrarnos. Teníamos que hablar personalmente.
No fue fácil, pero decidió declarar. Pidió, eso sí, que no trascendiera.


Ella nunca más había hablado del tema. En el juicio declaró a puerta cerrada, con reserva de identidad. Ella era una testigo fundamental. Era uno de los pocos casos en que se podía saber el día, quiénes estaban, cómo fue.
En la declaración dijo que las llevaron a la Base naval, que estuvieron 10 días vendadas y encapuchadas escuchando los gritos, y que no la torturaron.
La otra chica se había recibido de Psicóloga y vivía en Capital. Tenía esa información y se me ocurrió ir a la sede del gobierno de la Ciudad. Me metí en una oficina y dije que era del campo, que me acababa de mudar, y le quería dar una sorpresa a mi prima que era Psicóloga. Me dieron la dirección donde trabajaba.


Fui al otro día. Era un hospital, y la encontré. Ella lo había procesado todo. No tuvo ningún problema. Vino a Mar del Plata como testigo, fue en febrero del 2005.
La causa estaba en instrucción en el Federal 3. El juez era Eduardo Farah.
Hicimos el primer reconocimiento en la Base naval con una de ellas y con el dentista que estaba en la Base en aquel momento. Él había sido dentista militar. Estuvo en el 76 en la Base naval. Vio todo lo que vio y pidió la baja. Se enteró por los diarios que se estaba haciendo el Juicio por la verdad y se presentó espontáneamente.

Cuando fuimos a hacer el primer reconocimiento, inspección ocular, vimos que la escalera era la misma, pero ahora está cubierta. Antes eran dos edificios, dos cuerpos, y ahora están unidos por un techo. Una reconoció la escalera, el hecho de subir y doblar de ese modo, y vimos que entre la escalera y el otro edificio, que hay 2 metros, hay tierra y cosas amontonadas, lo que demuestra que esa escalera estuvo al aire libre.
En los dos cuerpos de edificios tuvieron gente secuestrada. Ellas estuvieron en el primero.
Se entra por un portón enorme, y ahí a unos metros está el mar, que está protegido por las escolleras. El ruido del mar es cortito. Se escucha un golpeteo muy suave de las olas. Desde ahí salen al mar gomones y todo lo que usan los militares que se embarcan. El baño está en el mismo lugar. La sala de tortura estaba abajo.

Todos los testigos de la Base recuerdan estar sentados en sillas de mimbre, esas típicas sillas de playa. Estar en semicírculo, encapuchados. Todos coinciden con eso. Y el tema de las escaleras, sentir la brisa, o sea que eso estaba al aire libre. A algunos los bajaban.
Las dos sobrevivientes testificaron que, si bien no veían, escuchaban la voz de Pato, La Tana y Liliana, y que se nombraban. Pero en los últimos días, dejaron de escucharlas. O estaban muy mal o algo había pasado con ellas. No sabemos si las trasladaron. No hay testimonio. La deducción es que no salieron de la base naval: las mataron ahí.
Si hay testimonios de compañeras que estaban embarazadas y las llevaron a la ESMA. La principal maternidad estaba en la ESMA, y después del parto les robaban los hijos.
Pero en el caso de ellas no hay testimonio.

Los imputados eran: el militar Alfredo Arrillaga, el marino Roberto Luís Pertusio y el marino Justo Alberto Ignacio Ortíz. Fueron juzgados por los hechos de privación ilegítima de la libertad y tormentos de 9 víctimas y por el homicidio de siete de ellas que siguen desaparecidas hasta el día de hoy. Se probó la existencia de un Centro Clandestino de Detención que funcionaba en la Base naval y que estaba a cargo de la fuerza de tareas N°6. Fueron declarados culpables y condenados a cadena perpetua.

Mientras charlamos, y le hacemos preguntas, Gloria busca causas para darnos información y datos específicos.
“Estos son los casos de abuso”. Y nos cuenta que la primera sentencia en Mar del Plata por abuso sexual fue en 2010. Se condenó a Gregorio Rafael Molina de la aeronáutica por abuso sexual agravado y fue el primer fallo de Argentina que considera la violación y el abuso sexual en diversas manifestaciones como una tortura y un delito autónomo. Hasta ese momento era parte de la figura tortura.

Gloria
Con el negro dormimos una sola noche en esa casa y tuvimos que levantar. Si bien yo no había dicho la dirección, cuando se producía una caída, había que tomar medidas. Por prevención, por si me habían seguido. Nos fuimos.
Todos los días secuestraban personas.

Y nos llega la orden de irnos a Buenos Aires. Nos fuimos en tren, teníamos una cita.
En Buenos Aires fue sobrevivir Girar, caminaba por Corrientes, por 9 de Julio, por Florida…
Te quedabas desenganchado por ahí.

El 31 de diciembre del 76 volvimos.
Y un día de marzo del 77 fui a la casa de Don Bosco. La encontré a Bernardina, le conté que estaba bien, y me dio una caja con ropa que había quedado y libros de la facultad. Me contó que a las chicas las habían liberado a los 10 días y fueron ahí a la casa. Ella llamó a las familias y fue a la comisaria. Le dijeron que no haga la denuncia, pero ella fue igual y denunció. A fines de marzo decidimos no militar más.

Gloria estuvo 5 años presa.
Éramos todos presos políticos. Habíamos pasado por consejo de guerra.
Me acuerdo que un milico decía: “ustedes entraron por izquierda y van a salir por derecha”

Fue liberada el 9 de mayo del 82.
Se casó con el negro,
En el 83 nació Paloma, su primera hija, en el 85 Violeta y en el 88 Rocío.
En el 89 retomó el estudio y se recibió de Abogada.

Sobrevivientes
A mí me cuesta. Me pesa.
¿Por qué sobrevivimos?
No te lo dicen, sobre todo en los primeros años, pero lo sentías.
¿A cuántos cantó? ¿Qué hizo? ¿Cuánta plata pusieron los padres?

Los sobrevivientes estamos como en un no lugar
Estamos vivos, pero cargamos con eso.

También es gracias a los sobrevivientes que se pudo recuperar la historia. Si no fuera por los testimonios no tendríamos nada. No habría condenados.
Yo creo que deben estar arrepentidos de haber dejado a tantos.

PATO ME SALVÓ LA VIDA

El tren a Mar del Plata
Cuando volvimos de Buenos Aires, también fue en tren.
Pero este viaje….
Unos días antes a José (el Negro) y a mí, nos dieron documentos falsos para viajar. Cuando miré el que me tocó tenía mi apellido, León. No lo podía creer. Y el que le dieron al Negro por la edad tenía que tener hecho el servicio militar, el sello de cumplido, y no lo tenía.
Con la caída del Negro Quieto en el 75, cayó todo lo que era imprenta.
Estuvimos toda la noche anterior pensando. Qué hacemos, los usamos, no los usamos. Y decidimos usar los nuestros. Las dos opciones eran malas. Viajamos con otra pareja, en el último vagón.

Ellos se sentaron adelante y nosotros al fondo, último asiento. No nos conocíamos, pero ellos tenían la dirección de la casa adonde íbamos a vivir, y José tenía la cita donde nos íbamos a encontrar con ellos a la tarde.
Cuando el tren estaba llegando, cruzando la Ruta 2 entramos a la ciudad. Era mediodía.
Y lo que vimos después fue a muchos militares armados en la Avenida. Era un operativo.
Llegó el tren y los militares armados subieron.
“Todos abajo”
Vaciaron el tren y nos hicieron formar una fila abajo.
Yo tenía el documento en la entretela de la campera, y un bolsito. La otra pareja estaba recontra buscada. Estábamos camuflados. Pero la pareja: él era alto, flaco, rubio, el pelo cortado a lo milico, Ray Ban, era un servicio.
Ellos bajaron primero, los vimos. Había un viejito que en esa época estaba siempre en la terminal con un delantal gris y un aparato para llevar las valijas. Sin hablar, ellos pusieron las valijas ahí, y el viejito empezó a seguirlos de atrás.
Él caminaba con porte, muy seguro. Y pasó, pasó, pasó, pasó…
Nadie los paró. Pensaron que era un jefe.


Nosotros estábamos en la fila. José iba adelante. Da el documento. Miran el libro con todos los nombres de buscados, y revisan el documento en detalle, hoja por hoja.
“Sí, está bien. Disculpe señor.”
El ejército argentino le pidió perdón.
Llego yo. Me revisan el bolso. Saco el documento de la campera y lo entrego.
Tarda…
Dice mi nombre…
Repite mi nombre
El corazón se me detuvo. Pero no podía mostrar nervios. Ay me vuelve a correr un frío por la espalda.
“Ah no no. Está bien”
“Pase”

Pato no me cantó.
Pato me salvó la vida.
Pato, Liliana y la Tana me salvaron.

Ese procedimiento lo estaban haciendo hacia tres días, en el tren de la una y en el de la noche. Preguntamos por qué.
“Están buscando a dos parejas de subversivos”. Sabían, pero no sabían quiénes. La pareja que viajó con nosotros está desaparecida

PATRICIA EMILIA LAZZERI, PRESENTE
LILIANA RETEGUI, PRESENTE
LILIANA IORIO, PRESENTE

AHORA Y SIEMPRE
AHORA Y SIEMPRE

MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA

NUNCA MÁS

Una calle tiene que llevar su nombre: Patricia Lazzeri.

*Esta entrevista, realizada el 24 de abril de 2025, es un fragmento del libro “Arbolito, historias del pueblo” de Juan Martín Romero, próximamente en librerías.