Foto Mar del Plata aerea
El intendente de Mar del Plata, y sus negocios con la administración de los Balnearios de la ciudad, vienen demostrando que su verdadero interés no es la calidad del turismo y el crecimiento económico en la temporada, sino beneficiar a unos pocos que coparon la playa como si fuesen sus dueños.
Esta imagen, metáfora de una forma de gobernar, es solo una de las más conocidas playas pero también ocurre en los Balnearios del sur donde hay muy pocas bajadas públicas y hay sogas hasta dentro del mar para no dejar pasar a “los que no pagan”.
El alquiler de carpas y los servicios que se brindan son el negocio del verano para algunas familias con apellido “importante” que tienen el control total sobre la arena y la orilla del mar. Incluso cuando sube la marea el espacio es casi inexistente, provocando bronca entre las familias que ahorran todo el año para poder tener unos días de descanso sin estar amontonados con el resto de las personas.
El responsable es el Estado municipal. No solo no hay control, sino que lo que de ve acá es para quienes gobiernan. Los negociados avanzan en la mentida “ciudad feliz”, donde no hay laburo y encima espantan a los turistas que le dejan un mango a los que lo necesitan para sobrevivir el resto del año.

