Con un discurso de salvadores del mundo, como acostumbra a hacer EEUU cada vez que interviene militarmente un país, y con el mismo trasfondo de interés económico sobre los recursos naturales de la región, Doland Trump celebra la violencia y esta “transición segura” en Venezuela. “Estamos listos para gobernar”, declaró Corina Machado, la casualmente recién elegida Premio Nobel de la Paz como si eso que está declarando no fuese un claro golpe institucional contra el pueblo venezono.
“Que nadie se involucre”, agrega Trump abriendo el paraguas por si alguién más que él quisiera aprovecharse de este ataque y quedarse con el petróleo que tanto quiere. Con un discurso que es un disparate, donde varios sectores salen a festejar que hayan bombardeado una población civil, el mundo entero se pronuncia ante un hecho histórico. Incluso el propio gobierno de EEUU lo reivindica y lo compara con la Segunda Guerra Mundial como si la humanidad tuviese ganas de volver a pasar por esos momentos tan tristes y violentos de la Historia.
El territorio latinoamericano está en peligro como muy bien se pronunciaron hoy desde varios países hermanos. Ya sabemos lo que ocurre cuando sus bases militares y sus manos están cerca de nuestros recursos naturales. Las venas abiertas de América Latina, como decía Galeano, más abiertas que nunca siguen sufriendo los embates del norte. La herida sigue latiendo.

