Donald Trump está tirando todos los testimonios juntos con un claro mensaje político: “Este es nuestro hemisferio”. Desde que bombardeó Venezuela y se llevó a su presidente, Trump viene marcando la cancha diciendo que él manda y que le entreguen primero el petróleo antes de seguir avanzando con las negociaciones.
Con su autoritarismo clásico y aire de imperio en un momento donde el mundo entero lo está mirando, el país del norte dice ser dueño no solo de un hemisferio, sino de toda la humanidad que habita a su alrededor y todos los recursos que necesitan para seguir financiando la guerra y la muerte. Eso es justamente lo que lo diferencia de las democracias en América Latina y del resto del Planeta: su deseo de poseerlo todo a costa de vidas y con ese armamento militar que tanto pondera.
Manifestantes dentro y fuera de EEUU, incluso la reciente movilización realizada en nuestro país, son parte de la repugnancia que causa este discurso fascista y tirano. Las tierras son de los pueblos y no de los que la exprimen.

