El sábado 4 de abril, la emblemática banda oriunda de Mataderos, volvió a encender su mística frente a miles de personas, en una noche donde el rock, la identidad y el encuentro se vivieron como un verdadero ritual.
Por Carolina García
La presentación pactada para realizarse en el estadio de Huracán, debió cambiar de escenario por el derrumbe en el complejo “Estación Buenos Aires” de Parque Patricios. Chizzo, Tete y Tanque transformaron el Parque de la Ciudad en un templo, donde la mística no se interrumpió por el cambio de sede, si no que se multiplicó. Desde temprano, miles de personas fueron llegando al predio que comenzó a transformarse en “El Banquete”. Grupos de amigos, parejas y familias, con remeras y banderas de la banda, compartiendo la previa como parte esencial de la experiencia.
Los invitados de lujo, para abrir la noche fueron la prestigiosa banda de blues, la Mississippi quién comenzó a sonar 19.30 hs. y tuvo un gran recibimiento por parte de los espectadores. Luego de una larga espera, siendo las 21.40 hs, comenzaron los primeros acordes de lo que sería un show extenso de casi tres horas. La Renga desplegó un recorrido por su historia musical, reafirmando ese vínculo único con su público, donde cada canción se vive con intensidad.
Entre la larga lista de 32 canciones sonó “Totalmente poseídos”, “Buena ruta hermanos”, “Embrollos, fatos y paquetes”. Después de casi dos décadas “Me hice canción” emocionó al público presente, siguió con “Hielasangre”, “La nave del olvido”, “La balada del diablo y la muerte”, entre otras. Entre los invitados participó Manuel Barrios, quien aportó el bandoneón en “Mujer caleidoscopio”. El momento más destacado llegó con la aparición del Tano Marciello quién se sumó para interpretar “El final es en donde partí”, cuya presencia sumó potencia y emoción a un show ya cargado de intensidad.
Tras un breve receso, la banda regresó para finalizar con “El rebelde”, “Panic show”,” Oscuro diamante” y “Hablando de la libertad” como ya es un rito.
Para destacar, la banda acompañó con espacios de juegos para chicos y la organización de micros gratuitos destinados a las cabeceras de la Ciudad para facilitar la vuelta, un gesto que no pasa desapercibido para quienes llegan desde lejos. Con una gira que ya asoma, La Renga confirma que el ritual no se termina, solo se traslada. Bajo el nombre “Un ave más al vuelo”, el recorrido continuará en Gualeguaychú y seguirá por Europa con paradas en ciudades como Barcelona, Berlín, Copenhague y Tenerife. Porque donde vaya, el banquete se enciende una vez más.

























Fotos de Agustina Rua

