La palabra como herramienta

¿Es posible escribir desde una herida que no cierra?, ¿Hay manera de no recordar periódicamente las enseñanzas que nos dejaron nuestros maestros? ¿Cuánto daríamos por volver a charlar con el viejo Bayer, con Andrés Rivera, con Cecilia Solá? ¿En serio Hugo podemos nombrarte como algo pasado? Cuesta, cuesta mucho no caer en lugares comunes donde el extrañar tu presencia sea más interesante que analizar tus palabras, releer tu cientos de notas y libros donde siempre elegiste sentar posición sin necesidad de golpes bajos ni convencer de forma boba.

Por Editorial Sudestada

Siempre dejabas a tus lectores con la mente en pleno proceso de creatividad. Algunos también te puteaban a escondidas cuando no coincidían con tu mirada, pero ninguno se atrevió –porque no tenía forma de hacerlo- a cuestionar tu ética profesional ni tu militancia ideológica, porque fuiste de los pocos que nunca se vendieron, de los que no bajaron las banderas ni subieron las que convenían según el viento de época.

Desde aquella madrugada del 22 de marzo de 2021, las vidas de quienes tuvimos la suerte de compartir tus pasos cotidianos cambiaron para siempre: fue como un parteaguas, un volver a nacer donde nada fue igual. Costó y cuesta seguir en la batalla, pero sabemos que no podemos aflojar, que hay que seguir adelante como también nos guio Norita, que por cosas del destino hoy cumpliría años.

Acá seguimos amigo, acá estaremos, mientras haya ese fueguito interno que se extiende a millones a través de la palabra y que esperan que Sudestada siga soplando. Acá está tu huella. Acá está tu familia que te celebra y te extraña todos los días.

Hugo Montero, presente. Ahora y siempre.