Diez años sin Lohana

Diez años, Lohana, y el tiempo no es más que un testigo mudo de cómo nos siguen cazando, no te escribo desde la nostalgia barata, te escribo desde el grito atragantado y la urgencia del barro. Te extraño en la trinchera, porque hoy el campo de batalla está regado con la sangre de las nuestras y el cinismo de los que nos gobiernan.
Miramos alrededor y el panorama no solo duele, da asco. Argentina se volvió un laboratorio de crueldad, donde los discursos de odio ya no son ladridos de perros sueltos, son la política oficial de un Estado que celebra nuestra miseria.

Por Florencia Guimaraes

Los travesticidios se multiplican mientras el aire se vuelve irrespirable, cargado de una saña que creíamos haber domesticado y que hoy vuelve con hambre de exterminio.
¿Dónde estarías vos? No tengo dudas. No estarías pidiendo por favor, estarías escupiéndoles la cara a los negacionistas y haciendo temblar las paredes de las instituciones con esa voz de trueno. Estarías organizando la autodefensa, tejiendo redes de rabia allí donde el Estado se retira para vernos morir. No estarías negociando migajas, estarías exigiendo la reparación histórica por el travesticidio social que nunca terminó.
Estarías gritando que el desmantelamiento feroz de las políticas públicas no es ajuste, es plan de exterminio. La motosierra de Milei no corta privilegios, corta vidas travestis. Quitar el presupuesto, cerrar los programas y pisotear el

Cupo Laboral travesti trans no son medidas económicas: son sentencias de muerte.
Es el abandono planificado para que el exilio o la fosa sean nuestro único destino.

A 50 años del golpe cívico, eclesiástico y militar, estarías más plantada que nunca frente a los que quieren borrar nuestra memoria. Porque las travestis también fuimos carne de calabozo y tortura en la dictadura, y hoy esos mismos verdugos se sientan en los sillones del poder. No hay democracia si nuestras vidas siguen siendo el desecho del sistema.
Estarías pateando las puertas de los ministerios vaciados, señalando con el dedo a los cómplices y a los verdugos. No estarías buscando el diálogo con quienes nos deshumanizan, estarías liderando la resistencia contra este experimento de muerte. Estarías denunciando que cada piba que vuelve a la esquina por falta de cupo es un crimen de Estado, y que este gobierno de Milei no vino a ajustar, vino a aniquilarnos por decreto.

Estarías exigiendo a pura furia travesti la liberación de Cristina y Milagro, presas de la justicia patriarcal.
Amiga, el contexto es una guerra declarada, pero como vos les escupiste en la cara “En un mundo de gusanos capitalistas, hay que tener coraje para ser mariposa”.
Tu lucha no es un recuerdo, es un arma. No te lloramos, nos armamos con tu nombre. No estamos solas, estamos organizadas y furiosas levantado tus banderas hasta que todo sea como lo soñamos.