Cacerolazos en la calle

Las cacerolas se escuchan en las calles haciendo eco a la bronca y a la tristeza que se vive en este país que duele cada día un poco más.

Por Lic en psicología Romina Moschella

Nos duele el país de lxs despedidxs, de lxs desocupadxs, de lxs desalojadxs porque no hay salud mental que resista sin amor y sin trabajo.

¿Cuál será el contrapunto que nos reencuentre en el canto popular, que nos arrulle en una que sepamos que todxs, en una sinfonía que nos incluya y no nos destruya?

Hoy la subjetividad está en riesgo en el decir de Silvia Bleichmar. Nos duele una vez más el país del Aborto Legal, Seguro y Gratuito, del Matrimonio Igualitario, de la Identidad de Género, de Cupo Laboral Travesti Trans, de la Asignación Universal por Hijo, de la Universidad Pública y Gratuita, del Programa Qunita, del Programa de Salud Sexual y Reproductiva. Nos duele el país del NI UNA MENOS.

Habrá que afinar las voces y cargar los misiles de solidaridad y armar la asamblea popular.

Tomar las plazas y festivalear.
Darle la mano al arrepentidx y el abrazo al despedidx.
Amasar el pan y repartirlo.
Habrá que seguir, aunque no haya certezas.
Porque si vos seguís, yo sigo también.

La calle será el refugio para quienes abyectos de toda templanza aún hoy convocamos al conjuro de la Esperanza.

Decimos NO A LA REFORMA LABORAL

Editorial Sudestada