Mujeres silenciadas de la historia

Durante la guerra de Malvinas, los soldados fueron atendidos por enfermeras que hasta hoy no tuvieron el reconocimiento que merecen. Stella Maris Morales, Alicia Mabel Reynoso y Ana Masitto son unas de las jóvenes enfermeras de la Fuerza Aérea que fueron enviadas a Comodoro Rivadavia.

Por Editorial Sudestada


Ayer se estrenó el documental que cuenta su historia: “Nosotras también estuvimos”, dirigido por Federico Strifezzo.
Pero ¿Quiénes son estas mujeres? En la guerra, ellas tenían entre 21 y 25 años. Todas compartían la vocación por la enfermería. Atendieron a los heridos, los escuchaban y curaban.
Stella Maris Morales creció en Cordoba. Decidió dedicarse a la enfermería. Trabajó en sanatorios y cuando se enteró de la incorporación de enfermeras a la guerra se unió con orgullo. El regreso fue difícil pero, según contó ella en otras entrevistas, pudo construir un futuro junto a su familia.


Alicia Mabel Reynoso nació en Santa Fe. Cuando finalizó sus estudios, se dirigió a Buenos Aires para trabajar y logró ingresar a varios sanatorios. La Fuerza Aérea convocaba enfermeras. Alicia tenía antigüedad y por eso la llamaron para el puesto. Ella no dudó en alistarse. Su labor fue reconocida, como cuando recibió el Premio “Ana del Valle”.Ana Masitto participó de la guerra en 1980 como Cabo Principal enfermera luego de haber obtenido el diploma de la escuela de Enfermería de la Policial Federal Hospital Churruca. Después, sirvió 36 años en el Hospital Aeronáutico Central donde se encargó de la Unidad Coronaria y terapia Intensiva.


El Congreso de la Nación las reconoció como veteranas de guerra. Sin embargo, todavía su lucha sigue invisibilizada. Es necesario contarlas en la historia, que como tantas mujeres fueron borradas.