Todo fútbol es político

Nadie es inocente. Los jugadores de Argentina, y sobre todo Messi que escoltó a Donald Trump en EEUU, saben el lugar que ocupan, a dónde van y con qué intereses. De Paul se defiende diciendo que ellos no hacen política y sus actividades se limitan al juego dentro de la cancha.

Por Editorial Sudestada

Separar la política del fútbol puede ser posible si hacemos un esfuerzo en pensar que lo que representan los jugadores de nuestra selección en el mundo tiene que ver solo con cuántos goles meten o cuántas copas ganan. Sin embargo, y sobre todo en este contexto donde el genocidio, las guerras y las políticas hacia nuestro país vienen digitadas desde las acciones de Trump, resulta difícil analizar cómo ir a sacarte una foto con el presidente de EEUU en este momento histórico, es algo que puede pasar desapercibido.

Los jugadores pueden estar muy convencidos de no hacer política. Eso deberían explicárselo a las infancias y a las millones de personas que se sienten identificados con sus acciones. Nada da lo mismo en este mundo. Todo acto es político, aunque algunos intenten ocultarlo.