En una nueva embestida contra los trabajadores, la Cámara de senadores actuó como una escribanía para el gobierno. El oficialismo celebra una Reforma laboral que somete a los laburantes a un nuevo régimen de quita de derechos.
Con Patricia Bullrich a la cabeza, el Senado aprueba una Ley regresiva y deja a la intemperie a miles de familias. Una ley a la medida del lobby empresarial que fabrica condiciones para legalizar la esclavid moderna en la Argentina.
El gobierno y sus aliados legislan para el sector más rico del país y da la estocada final para el avance, a pasos agigantados, de un idustricidio nacional. Con fábricas cerrando, pymes al borde del abismo, una inflación ficticia que le come el bolsillo a los laburantes, adultos mayores con jubilaciones de hambre.
Con una ley que se cocinó a la sombra de las conquistas históricas de los trabajadores, el futuro nos quiere entregados y precarizados. El pueblo argentino, por el contrario, conoce su pasado. Sabe de la lucha y de la defensa en las calles.

