A pesar de la masividad, y de la Plaza llena la tarde del 11 de febrero en que se trató la “Modernización laboral” en el Congreso, la Policía de la Ciudad de Buenos Aires se sumó al operativo de siempre para reprimir a los manifestantes que estaban ahí para visibilizar que la Reforma Laboral es un brutal ataque a los trabajadores.
Entre las personas presentes, donde se contabilizaron casi 600 personas heridas, se encontraba Lucas, un Profesor de historia y militante social, que perdió un ojo luego de la encerrona que hizo la policía para que nadie pudiese salir del lugar.
Como responsable de esta cacería, donde el gobierno nacional y porteño invirtió mucha plata en gases y balas de goma, se denunció a Horacio Alberto Giménez, jefe del operativo. “Los que sufrimos estas cosas tenemos la tarea de intentar que no les pase lo mismo a otros. No me interesa victimizarme. Creo que se puede determinar cómo y quién me disparó, tiene que haber cámaras, además de los testigos. Pero también me parece importante reconstruir todo el esquema represivo. A nosotros nos siguieron desde Congreso cuando nos retirábamos en forma totalmente pacífica, y nos atacaron”, expresó Lucas en una entrevista a Página/12.
Apuntan a la cabeza, como hicieron con Pablo Grillo, o a los ojos como le acaba de pasar a Lucas. No pueden quedar impunes los que salen a la calle a matar. Luchar no es un delito.

