El árbitro alemán Pascal Kaiser fue agredido por tres hombres de manera brutal. Un día antes ya había denunciado amenazas por su orientación sexual y por la visibilización de su relación de manera pública cuando le pidió matrimonio a su novio hace una semana.
“Moritz siempre está ahí para mí. En los buenos momentos y, sobre todo, en los difíciles. Me demuestra un amor que nunca antes había experimentado. Un amor que me sostiene, me fortalece y me hace sentir que estoy justo donde debo estar. Con él, todo se siente bien”, expresó Pascal y esta muestra de amor casi le cuesta la vida.
Este tipo de hechos de violencia no es casual. Hay un discurso de odio desde los sectores de ultraderecha que habilitan los golpes, la violencia y en algunos casos hasta la muerte de quienes solo quieren vivir en paz amando a quien deseen. Justicia para Pascal.

