Fernando Báez Sosa fue asesinado brutalmente a la salida de un boliche en Villa Gesell un verano donde había decidido pasar unas vacaciones con sus amigos. Hace 6 años que ocurrió un hecho que nos marcó para siempre: mataron a Fer por la espalda, de manera cobarde y en grupo. Diferentes cámaras registraron el horror de la violencia, la impunidad y la frialdad de un grupo de rugbiers que le pegó hasta dejarlo sin visa. Como si nada hubiesen hecho, como relataron los hechos del juicio que los condenó a cadena perpetua a muchos de ellos, guardaron silencio y cada detalle de una escena que no nos podemos borrar como sociedad de nuestra cabeza.
Conocimos a Fernando a través de la voz de su mamá, de su papá y de esos amigos que llegaron al boliche a divertirse y se volvieron a su casa con un profundo dolor y tristeza. Supimos de su humanidad, de su solidaridad y su sencillez. Nos contaron el amor que sentía por sus padres y por las personas que lo rodeaban.
Nada será igual para esta familia que se quebró aquella madrugada del 18 de enero. Hoy recordamos a Fernando con la esperanza de que nadie más vuelva a pasar por esto. Para que nunca más existan crímenes de odio en nuestro país.


